My Nochebuena homily for 2025.
Esta Navidad, cada Navidad, hay solamente un cuento. Es el cuento de un bebé y un milagro.
Esta Navidad la historia es sobre un bebé que nace en un centro de detención de I.C.E. No, la historia es sobre un bebé que nace bajo las ruinas de Gaza. No, la historia es sobre un bebé que nace en un campo de re-fu-gia-dos en Sudán. No, la historia es sobre un bebé que nace en un barrio en Venezuela, o a bordo de un barco en el mar mediterráneo, o tras las líneas enemigas de la guerra en Ucrania. No, la historia es sobre un bebé que nace de padres adolescentes transgéneros. Ellos estaban escapando de Tejas a Canadá, estaban buscando atención afirmativa de género, cuando José entró en trabajo de parto. No, la historia es sobre …
Esta Navidad, cada Navidad, hay solamente un cuento. El cuento es este, un bebé nace de padres que son algunas de las personas más marginadas en el planeta. En la historia en la Biblia José y María eran re-fu-gia-dos. Él era un obrero. Ella era una madre soltera muy pobre. Ella era tan pobre que necesitaba dar a luz en un pesebre. Eran personas sin hogar.
La historia es esta, de estas personas tan humildes; o de María, la madre soltera, y el Espíritu Santo, un bebé muy importante nació.
Algunos dicen que el bebé era Dios, pero en realidad todos tenemos la chispa divina dentro. Otros dicen que el bebé era el niño de Dios, pero la verdad es que todos nosotros somos los hijos de Dios. Muchos dicen que el bebé era un profeta importante, pero es un hecho que todos nosotros podemos enseñar a otros lecciones muy importantes. Unos pocos dicen que el bebé era un revolucionario que desafió el imperio, pero es otro hecho que todos nosotros tenemos el potencial para desafiar a los imperios de nuestros días.
Quiero decir solamente que cada bebé es importante. Es como Sophia Lyon Fahs dijo, “cada noche que nace un niño es una noche sagrada.”
Pero también quiero decir otra cosa. El bebé se llama el Rey de los Reyes; el bebé que celebramos en la Navidad no es un rey de los imperios. Cada año las personas poderosas quieren que nosotros pensemos que el bebé es el rey del nacionalismo cristiano, el rey del racismo, o el rey de la crueldad. Ellos quieren celebrar a un bebé de padres ricos no a un bebé con padres que están en un centro de detención de I.C.E. o a un bebé con padres transgéneros.
Pero el milagro no es que un bebé de padres ricos llegó a ser una persona importante. Esto ocurre cada día. El milagro es que un bebé de padres tan humildes llegó a ser Dios, el hijo de Dios, un profeta, o un revolucionario. Ese bebé cambió al mundo.
Esta es la lección de la época navideña. Cuando los tiempos son difíciles hay esperanza de cambio. Es posible que hoy un bebé nazca en Gaza que va a traer paz entre los palestinos y los israelís. Es posible que hoy un bebé nazca de padres que están a bordo de un barco en el mar mediterráneo quien va a curar el cáncer o resolver la crisis climática. Es verdad que hoy un bebé va a nacer de padres que no son ricos y el bebé va a mejorar mucho para muchas personas. La esperanza viene de las personas que menos esperas. Hace dos mil años la esperanza venía de un judío refugiado en el margen del imperio.
¿Dónde vamos a encontrar la esperanza hoy? ¿En un centro de detención de I.C.E.? ¿En las ruinas de Gaza? ¿En un campo de refugiados en Sudán? ¿En un barrio en Venezuela? ¿A bordo de un barco en el mar mediterráneo? ¿Tras las líneas enemigas de la guerra en Ucrania? ¿En la calle con los adolescentes transgéneros sin hogar?
Este es el cuento de la Navidad. Este es el milagro de la Navidad. Este es el único mensaje del día sagrado. No sabemos dónde vamos a encontrar la esperanza. Pero en algún lugar hay esperanza, esta Navidad, cada Navidad, y todas las Navidades.
Con este espíritu digo Feliz Navidad.